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3.10.09

Sobre el mundillo de los scans

Es obvio que este post está copiado de otro sitio, pero da la malidta casualidad de que aquí se manifiesta exactamente lo que yo pienso del mundillo de los fansub y por tanto allá va la historia sobre el intento de MangaHelpers para legalizar los scanlation:

Cómo me enteré de la movida
Lo cierto es que no estoy muy metida en el mundo de los fansub ni los grupos de scanlation: visito Tokyotosho todos los días, pero mi carpeta de Marcadores de Firefox está llena de páginas web de grupos que ya no están operativos. Lo cierto es que yo leo muy pocos scans y casi todos en inglés, así que estoy muy desconectada del panorama friki en la red y conocía MangaHelpers de casualidad, por haber dado con esa página buscando alguna raw. Puede que incluso me registrase para descargar o cotillear a gusto, pero en ese caso no recuerdo con qué nick lo hice...

En conclusión: sabía que existía MangaHelpers y que era útil, pero desconocía totalmente qué se cuece por allí hasta que encontré este artículo en la web de Null y Manga-Heaven, en el que se manifiesta indignación por la posibilidad de que alguien cobre por traducir y editar manga sin ser un trabajador del sector. Así fue cómo me enteré de la existencia de una propuesta a Viz Media para que MangaHelpers distribuyera manga de forma "legal", plan que se destapó de forma un tanto chapucera y desató las iras de los usuarios además de desencadenar un acalorado debate.

¿Qué planean hacer?
Si tenemos en cuenta que empecé a investigar a fondo el asunto anoche a la una de la mañana, no prentederéis que me haya leído las treinta y cinco páginas del famoso Business Plan... Sólo he leído un mail que lo explicaba por encima y los post en MangaHelpers con sus correspondientes comentarios y la disertación que hacen los de Manga Heaven y Null a raíz de todo esto. Y puesto que Ajo pensó que ese discurso contenía muchos aciertos, por eso os los trasladamos y, de paso, opinamos un poco nosotros también.

Lo que propone MangaHelpers es establecer un acuerdo con Viz Media, que acaba de lanzar una revista de manga on-line, para ofrecerles un enorme mercado potencial, la posibilidad de estudiar la aceptación de un manga antes de publicarlo y, por supuesto, rentabilizar la existencia de estas versiones on-line. A cambio, pretenden conseguir las raw directamente de la distribuidora, colaboración de traductores profesionales y que las scanlation tengan visos de legalidad. Y aquí es donde se monta el pollo, como es lógico.

Opiniones varias
Del post que propició que me enterase de todo esto queríamos destacar un par de párrafos que, traducidos de la manera un tanto libre que me caracteriza, dicen así:
A alguna gente le preocupa que su trabajo se utilice sin su consentimiento. ¿A quién coño le importa? En serio. Esos editores, son ellos quienes poseen la propiedad intelectual sobre la obra. Les pertenece. Al César lo que es del César, dijo Jesús, cosa que es muy inteligente. Ya hay muchos sitios que te roban el trabajo para obtener beneficios, así que permitamos a los verdaderos dueños que también lo hagan.
Lo que estoy diciendo es que el plan de Njt es aún más malvado y destructivo que cualquiera cosa que Tazmo (NarutoFan) haya hecho jamás, porque al menos Tazmo no está tratando de destruir ni dividir la comunidad, simplemente se está aprovechando de ella. Lo que quieren los administradores de MangaHelpers, en el fondo, es salvar su culo de los ataques legales por parte de la industria del manga y sacar beneficios (porque sacarán beneficios) con la excusa de ayudar a todos los demás... Esto es, a todos aquellos que sean usuarios suyos. Al resto del mundo lo pueden follar con un destornillador.
Más adelante añade que la mejor forma de colaborar con la industria es comprar el manga. Y ahora es cuando me toca a mí aportar mi visión de este mundillo:

Para empezar, yo estoy aquí para divertirme. Cuando me gusta un shot o una serie, me da igual que la hayan hecho diez millones de grupos y algunos incluso mejor. Al fin y al cabo, a la mayoría de los leechers lo único que le importa es poder leer lo que esperan cuanto antes y está visto y comprobado que con nuestra línea de trabajo no nos merece la pena medirnos el e-pene, porque no nos crece ni a la de tres. Así que cuando leí en el foro de Kimochiii declaraciones del palo que la scanlation es un bien para la comunidad, un servicio en pro de la difusión del manga y la cultura japonesa y que lo suyo es que nadie repita series para que se puedan traducir la mayor cantidad de obras posibles, me descojoné. Si tuviera voluntad de sacrificio y de servicio a la comunidad, me haría de la Cruz Roja o alguna ONG, no me sentaría delante del ordenador a distraerme con historias que me gustan o, como en el caso de Minami-ke, me dan un montón de asco pero me las ha pedido un amigo. Una afición no es una obligación y esa obsesión que parecen tener todos por "una serie, un fansub" me parece que obedece más a un deseo de exclusividad que a la buena voluntad. Esa percepción de "nos roban los trabajos" no consigo entenderla: robaría si utilizara tus traducciones, pero yo también puedo inventarme las cosas y me siento muy orgullosa de mi ortografía como para plagiar determinadas versiones. Y de mi español de Sevilla también me siento muy orgullosa, así que no empleo el español neutro ni creo que mi diversión ni mi forma de expresar lo que leo en inglés tenga que estar supeditada a los posibles lectores de fuera siempre y cuando se adecúe al desarrollo de la historia y al tono de ésta.

También en Kimochiii se hablaba de pedir permiso a los grupos guiris antes de traducir su trabajo, porque algunos lo prohíben expresamente. Esto hace referencia directamente al primer párrafo de antes: reconozco que uno tiene la propiedad intelectual sobre una traducción, pero desde el momento en que la traducción del japonés al inglés es ilegal porque no tiene los derechos sobre la obra, ¿qué base tienen para patalear? Toda la actividad es ilegal desde el principio. Citando de nuevo, "Esos editores, son ellos quienes poseen la propiedad intelectual sobre la obra. Les pertenece." y, de manera similar, una vez que cuelgas lo que sea en Internet, pierdes el control sobre el archivo. De hecho, nosotros suplicamos que no se resuban nuestras cosas y se usen nuestros enlaces para no tener que ir actualizando link cada dos meses, que es un puto coñazo, pero por cada persona que ha respondido bien a nuestra solicitud ha habido quinientas que se la han pasado por el forro. ¿Qué vamos a hacer? ¿Buscarlos para partirles las piernas? Pues no, nos resignamos y pasamos del tema.

Ésa es mi visión del mundillo en general. Ahora toca entrar en el tema que nos ocupa, la posibilidad de colaborar con las editoriales en particular:

Creo que no tiene sentido traducir algo que ya está traducido por un profesional. Me disgusta muchísimo encontrar faltas de ortografía y barbaridades de todos los colores en las ediciones de Norma, no me gusta nada que Ivrea aproveche la edición argentina para publicar en España porque algunas cosas me suenan raras y otro buen montón de pegas, pero yo también opino que la única manera de que los autores, que son quienes se lo merecen, ganen algo es comprar su obra. Bien puede atestiguar la chica de Nostromo que vengo a gastarme unos ciento veinte euros al mes en manga, lo cual viene a ser la sexta parte de mi sueldo (que es muy bajo, si echáis las cuentas xD). A pesar de las faltas de ortografía, me gusta pensar que un traductor profesional comprenderá mejor que yo los matices, los giros coloquiales y todas esas sutilezas del idioma, con lo cual la historia tiene que ganar mucho. Yo pago con gusto ese dinero porque creo que es una inversión provechosa. Ahora bien, si Viz Media mete mano en las scanlation y ofrece ayuda de traductores profesionales, ¿qué placer obtiene el traductor aficionado, si lo divertido es trabajar en lo que te gusta? ¿No es obvia la elección si te ofrezco un trabajo realizado por un experto y el de un aficionado?

Sí, la única manera de mantener la industria del manga es comprar manga. Eso lo suscribo totalmente. Y por tanto si algún grupo se atribuye la función de ir saciando las ansias de los fans en tanto se publica un tankoubon en el país correspondiente, puedo entenderlo. Lo que no puedo entender es que la gente suba manga licenciado y además mantenga los capítulos que ya están publicados en España. No obstante, yo hago lo que me sale de las narices, así que no me quejo si los demás hacen lo propio. De todos modos, traducir cosas no licenciadas fuera de Japón es tan ilegal como lo que está licenciado en España, porque estamos modificando sin permiso el contenido de una obra cuya propiedad intelectual no es nuestra.

Me he desviado, y mucho, del tema. Viz Media no tiene los derechos de todas las series, porque existen otras distribuidoras. Del mismo modo que algunos quieren mantener en su país las series al mismo ritmo que en Japón, algunos sólo quieren poner a disposición de los demás obras que aún no han visto la luz en su idioma y, por algún motivo, tienen pocas posibilidades de verla, como es el caso de doujin, one-shot, series sin versión animada que las haga conocidas en nuestro país y similares. Y dudo mucho que Viz Media autorice que se trabaje en estas series: no puede hacerlo si no tiene los derechos bien porque corresponden a otra empresa, bien porque no tiene intención de comprarlos. Por tanto, "legalizar" las scanlations llegando a acuerdos con las empresas reduce el campo de acción de los grupos, crea divisiones entre grupos "autorizados" y "no autorizados" y además viola todas las indicaciones del sentido común: cualquiera puede ver que los leechers no buscan calidad, sino rapidez; que en el momento en que se bajan manga licenciado se deduce que no quieren pagar por leer ciertas obras; que el éxito de ciertas páginas como Submanga o MangaHelpers radica en que aglutinan todas las actualizaciones y por tanto los usuarios se ahorran el trabajo de ir mirando las diversas webs de los grupos y el esperar para descargar, luego si diversas páginas llegasen a acuerdos similares con otras distribuidoras quizá ya les supondría demasiado trabajo mirar tantas webs distintas y emigrasen hacia lugares similares con mayor oferta y, sobre todo, gratuitos... A mi juicio, a la vista del panorama actual, el Business Plan de MangaHelpers no aporta ningún beneficio, ni a Viz Media, ni a los propios administradores de la página que ya han visto cómo muchos grupos han anunciado que retiran todo su material y que no vuelven a aparecer por allí, ni a los usuarios.

El tema da mucho más de sí, por supuesto, pero ya estoy cansada de escribir y, además, nosotros no pertenecemos a MangaHelpers, así que pueden hacer lo que les salga de las narices, que nosotros haremos lo propio :P

11.1.09

Muy emo

Hace siglos que no escribo por esa especie de principio de Heisenberg paralelo que me persigue: cuando tengo tiempo, no tengo ganas, y cuando tengo algo que contar, no encuentro la ocasión. Sin embargo, desde que leí Negative Happy Chainsaw Edge tenía pendiente el comentar algo sobre ella porque, si se piensa fríamente, es la serie más emo que uno puede echarse a la cara, no tiene trascedencia ninguna y sus significados son más que evidentes desde la primera viñeta pero ¡me encantó!

Hace ya bastante tiempo que vi el anime de NHK ni youkoso! y compré el manga: ambos tienen poco que ver, pero ambos me encantaron, así que me puse a buscar más trabajos de los autores. Del dibujante encontré (y compré) Goth, pero del guionista sólo encontré la raw del primer tomo de Negative Happy Chainsaw Edge y lo dejé correr... Tiempo después, encontraría la traducción al inglés de esta serie en SCX-scanlations (también hay versión en castellano), me enteraría de que el manga está basado en una novela de Tatsuhiko Takimoto (cuya web está en japonés, pero ahí queda el enlace para cotillas) y de que se realizó una adaptación cinematográfica y me entró la fiebre por esta serie: ¡me fascinó!

Supongo que si a alguien le gustó NHK ni youkoso! tendría que gustarle Negative Happy Chainsaw Edge: no en vano fue la primera novela del autor, previa a NHK, y el protagonista también es un joven sin objetivos, acompañada por una chica un poco dictatorial que lo utiliza con sus propios fines. Incluso el dibujo, aunque sea de mangakas diferentes, se da cierto aire. Si en NHK todos eran jóvenes adultos, en este caso el protagonista, Yamamoto, es un adolescente de diecisiete años que no encuentra aliciente en los estudios, carece de ideales y proyectos y no hace más que preguntarse por qué uno de sus mejores amigos, Noto, murió en un accidente de moto que más pareció un suicidio. Yamamoto ve que otro de sus amigos, Watanabe, se vuelca en la música pero él... ¿Qué tiene él? Por eso, cuando una fría noche de invierno se encuentra con Eri, una chica que batalla contra un hombre armado con una motosierra, decide que ya ha encontrado una cruzada en la que embarcarse y que ayudar a Eri será lo que dé sentido a su vida.

Qué es y de dónde sale el hombre de la motosierra no es ningún misterio (sobre todo si se observa cómo varía su fuerza en función del estado de ánimo de Eri) y, si he de ser objetiva, quizá sea un símbolo de lo más cutre y risible, un recurso demasiado fácil. Es más, en estos dos tomos no se hace más que darle vueltas a lo mismo, al sentido de la vida, a la huida del dolor, a lo fugaz de la felicidad, a la insustancialidad. Eri no tiene más motivo para vivir que vencer al hombre de la motosierra para que no pueda matar a nadie; Yamamoto sólo quiere ayudar a Eri. Cada uno se agarra a lo que puede para sentir que aún hay algo por lo que merece la pena levantarse por las mañanas y a mí debió pillarme en horas bajas, porque os aseguro que la serie no tiene más contenido que ése y, sin embargo, me emocionó e interesó lo bastante como para querer saber cómo ambos protagonistas resolverían esa dependencia. Al fin y al cabo, sólo son ocho capítulos y creo que la historia no da de sí más que para llenar estos dos tomos.

Cuando empecé a escribir, me planteaba hacerlo largo y tendido, pero lo cierto es que la historia no da para más. El resto sólo fue la forma en que pude proyectar mis propias frustraciones sobre los protagonistas e identificarme con ellos (y eso que a mí los diecisiete me quedan muy lejos). Tras tanto darle vueltas a la imposibilidad de huir de la tragedia, a la finitud de todo sentimiento y a la fragilidad de la tragedia, un final feliz sería un poco absurdo, así que en esta ocasión lo visten de Carpe Diem: vale, esta felicidad puede ser efímera, pero ya que la tenemos ¿por qué no disfrutarla? Es la elección que hacen Eri y Yamamoto y, dado que terminé por encariñarme con los personajes, preferí esta opción a una tragedia. Para tragedia, ya está la incógnita de Noto, ese inconformismo que ni siquiera encuentra una forma de expresarse (la escena de la pelea con los pandilleros sobrecoge un poco).

Por cierto, que el manga tiene un puntillo original en la ya mencionada escena de la pelea en el parque: si veis el trailer de la película, los contendientes son estudiantes normales, pero en el manga los dos jefes de la banda están caracterizados como Leónidas y Jerjes, con la misma indumentaria con que aparecen en la película 300. Como ya dije, el dibujo no difiere tanto del de NHK, aunque haya escenas en las que los personajes gesticulan y sus rasgos aparecen tan desfigurados y exagerados que dan un poquito de grima y Eri no haga más que enseñar las bragas. Eso sí, Eri es tan exageradamente delgada que la actriz de la película, en comparación, me pareció demasiado ancha y que llevaba la falda demasiado larga, porque interpresta el papel de alguien que además de combatir al hombre de la motosierra en viñetas bastante espectaculares (hay una escena de Eri con dos cuchillos de caza que me gusta muchísimo) enseña las bragas en todas sus apariciones.

No he encontrado subtítulos en castellano ni en inglés para la película, ni una traducción de la novela en un idioma que yo pueda entender (que son justamente castellano e inglés :P), pero seguiré buscando. Y, sobre todo, aunque quizá no haga más que darme más de lo mismo y fustigarme con mis propias inclinaciones emo, seguiré buscando obras Tatsuhiko Takimoto.

14.9.08

El test de Draize

No sé si lo habré contado por aquí (¡son tantos, ya, los blogs que he cerrado a lo largo de mi vida como internauta!), pero fue gracias a Strays que descubrí King of thorn, una serie que me gustó tanto que la compré en cuanto Glénat la publicó en España. Además de esta estupenda serie, los chicos de Strays son aficionados a las historias de Akihito Yoshitomi y, como terminé tomando afición al estilo de dibujo de este autor, sigo frencuentando esa web para cotillear los one-shot yuri de este mangaka que van traduciendo. Y así fue como, buscando yuri, encontré esto.

Forest bear es una historia muy, muy corta de una tal Shikawa Yuuki, sobre la cual no he encontrado información en la red, y si bien lo primero que me sorprendió es que sólo tuviera cuatro páginas y un dibujo horrible, terminó por sorprenderme por entero: versa sobre una familia de conejitos que se marcha de excursión a un bosque en el que se rumorea que hay osos. Y los osos dan mucho miedo... Pero nadie podría predecir por qué dan tanto miedo esos osos.

Lo cierto es que se trata de una historia bastante surrealista. ¿Que por qué me ha gustado tanto? Porque a pesar de que contiene cierta denuncia social (no conocía yo la existencia del test de Dreize), un planteamiento desconcertante, un dibujo que resulta original por lo sencillo y basto en comparación con otras obras y de su corta extensión, es divertido, y creo que es muy meritorio condensar todo eso en sólo cuatro páginas.

Habrá que buscar más cosas de esta autora, a ver si me sigue sorprendiendo de esta manera.

17.8.08

Una pena, lo de la edición...

No suelo estar al tanto de las novedades editoriales, sino que suelo ir a las tiendas y mirar. En Nostromo, la tienda donde compro el manga, sí tengo localizados los lanzamientos de manga de cada semana, porque los colocan siempre en la misma estantería, pero en el resto de librerías me limito a mirar y a llevarme la edición de bolsillo que me llame la atención en ese momento. Por tanto, lo mío como Mouse Guard: otoño 1152 fue amor a primera vista: no sabía ni de qué iba, ni quién era el autor, ni cuánto me iba a costar la broma, ¡nada!, pero esos tres ratoncitos asomando por entre el follaje, tan lindos pero tan aguerridos a la vez, me robaron el corazón al verlos allí expuestos en su correspondiente estante. Sumémosle a eso que me gusta mucho todo lo que esté ambientado en el medioevo y ya tenemos a la Carbo rumiando todo el día "Joder, es que son veinte euros, ¡pero lo quiero! Más adelante, más adelante, que son veinte euros, ¡pero lo quiero!". Sucedió lo que tenía que suceder y cuando fui a comprarlo, ya no quedaban ejemplares, de modo que tuve que encargarlo y armarme de paciencia.



Lo cierto es que encargué el tomo y seguí acumulando las ganas de leerlo sin buscar información al respecto, así que nada sé de los premios que ha acumulado esta obra ni de la vida y milagros de su autor. Tan sólo sé que ayer recogí el cómic de la tienda y, tras leerlo, tres son las conclusiones: la primera, que me ha gustado mucho y ha sido dinero bien invertido, es un tomo precioso y entretenido; la segunda, que yo esperaba un reflejo de la sociedad medieval y sin embargo no se trata de una obra histórica en absoluto, lo único que hay aquí de la Edad Media son los atuendos, los artesanos y los escenarios; la tercera, que es una pena lo que Norma ha hecho con los diálogos y la tipografía.

Como decía, yo esperaba realmente una adaptación de algún hecho significativo acontecido en otoño de 1152 en algún país europeo. Como no tengo ni idea de Historia (soy de ciencias puras y lo que estudié sobre esta materia en la EGB y en el instituto ya me queda muy lejos), no sabía muy bien qué hechos serían esos, pero Mouse Guard parte de una supuesta guerra contra las comadrejas que ha dejado el país de los ratones en un estado de inseguridad y no conseguí encontrar ninguna analogía con la historia real. Sin embargo, a pesar de que al principio me desilusionó un poco, mi desdicha duró poco: tras la guerra, los caminos son inseguros y los guardianes (los componentes de la Guardia Ratón que da título a la obra) son los encargados de garantizar que las caravanas, con sus mercancías y viajeros, lleven sus viajes a buen término, así como vigilar a los predadores y salvaguardar las fronteras. La organización es un matriarcado, y es la matriarca Gwendolyn quien envía a los tres protagonistas a la búsqueda de un mercader de grano desaparecido. A raíz de esta búsqueda se desentrañará un complot que conspira contra el matriarcado y que pretende levantar al pueblo en armas en virtud de una vieja leyenda: la de un guardián conocido como el Hacha Negra.

No cuento aquí nada que no destripe Norma en la sinopsis que ha colgado del tomo en su web, así que no os asustéis...

Como decía, nada de Historia en el tomo, pero las ilustraciones me dejaron tan epatada que la trama era lo de menos. Una trama entretenida, dinámica, con algún giro un tanto extraño en alguna ocasión (por ejemplo, el desempeño de Liaem en el ejército rebelde, que no me quedó claro por qué se descubre de esa manera, o por qué se perdona la vida de los otros dos y cómo llegan a casa del ermitaño), pero desarrollada mediante unas imágenes increíbles. Se trata de una obra muy hermosa, no sólo por el grado de detalle en los paisajes, en las ciudades, en el interior de las casas, ni por la expresividad de los ratoncitos, sino por esas páginas en las que se narra la leyenda del Hacha Negra como si se leyera de un códice antiguo o las ilustraciones finales: hay una en la que Sadie (una guardiana) está avivando el fuego de una chimenea y el estudio de luces es increíble. Todo el tomo es un regalo para los ojos y sólo por eso ya merece la pena pagar los veinte euros.

La historia está dividida en cinco capítulos. Cada uno de ellos está encabezado por un texto sobre los guardianes y algún párrafo significativo sobre alguna obra relacionada con esta organización y su ética, lo cual siempre da entidad a la ficción que se está leyendo y por tanto es un detalle que a mí me gusta mucho. Para más inri, y aquí sí se ve Edad Media, hay un apéndice que narra cómo es la sociedad de los ratones y se describen los diferentes oficios de los habitantes de las ciudades: hay preciosas escenas de alfareros, molineros, panaderos, carpinteros y los diversos aperos que utilizan. Sin embargo, no sólo ética y antropología (¿ratonpología?) vive el hombre y a mí siempre me han gustado las escenas de lucha con espadas, así que éstas tampoco faltan en el desarrollo de la acción. Se trata de una historia bastante movidita.

¿La pega? Que Norma no debe haberle pagado a sus correctores, porque he encontrado tiempos compuestos en los que le falta la hache al verbo haber, Sadie es a veces macho (durante el segundo capítulo) y a veces hembra (al final, cuando Gwendolyn cuenta cuál va a ser el destino de sus guardianes), las vasijas adornadas están "gravadas" (será que, lógicamente, con el adorno cuestan más caras o pagan impuestos como artículos de lujo), algunos signos de interrogación están puestos al azar y algunas palabras se interrumpen de una forma totalmente anómala ("cor-red", he llegado a ver). Todo esto estropea el magnífico escenario en que se desarrollan estos diálogos tan pésimamente escritos, sin contar que la fuente escogida es muy sosa y a veces parece excesivamente grande para los bocadillos. Comprendo que los bocadillos son muy pequeñitos, pero la letra a veces se solapa con el borde de estos y parece metida con calzador. Para más inri, las comas se parecen sospechosamente a los puntos y, claro, si unimos una puntuación complicada a una ortografía horrenda, el resultado no es muy alentador.

En conclusión, es una pena lo que Norma ha hecho con este cómic, porque he disfrutado muchísimo hojeándolo pero me han estropeado la lectura. Aún así, quiero saber cómo pasarán el invierno los ratoncitos y probablemente vuelva a gastarme veinte euros en un tomo similar...

¿El siguiente dispendio de este estilo? Estoy esperando a que me traigan Midnight Nation, aunque esta vez se trata de una obra que leí hace mucho tiempo, en otro formato, y sólo quiero tener mi propio ejemplar para poder releerlo y ver si me sigue gustando tanto como la primera vez.

26.2.08

¡Escalpelo! ¡Fórceps!

Hace algún tiempo, mi mentora en temas de anime (jo, Ana, a ver si te llamo, ¡que yo también echo de menos el café quejoso de por la mañana!) me comentó que estaba contenta porque al fin había encontrado el anime de una serie que le gustaba mucho, sobre una doctora con Rayos X en los ojos. Honestamente, el tema no me pareció demasiado apasionante y por tanto lo dejé correr, pero los caminos del frikerío son inescrutables: me tocó ejercer de correctora de la serie Blue Drop, que es bastante aburrida pero me indujo a interesarme por los correspondientes manga, con lo cual terminé por indagar en la obra del autor, Yoshitomi Akihito. Fue entonces cuando supe que el autor de tanto yuri era quien había dibujado la serie de la que Ana me hablaba y que dicha serie en efecto había sido llevada al anime, así que, Tokyotosho mediante, me la bajé. Para más inri, entre el desempleo y otras cuestiones estaba bastante deprimida, así que pensé que la sangre y las vísceras supondrían la distracción perfecta y ¿qué mejor que una serie sobre cirugía para garantizarme la casquería? Así fue cómo encontré Ray The Animation (la web oficial está en japonés, por cierto) debido a un cúmulo de circunstancias y coincidencias que lo propiciaban y ¡la he visto en dos días!

Supongo que no tiene mucho mérito ver una serie de sólo trece capítulos en dos días, pero algo deben tener las aventuras de esta doctora cuando han conseguido que me plantee comprar el manga correspondiente, que Glénat ha editado en España y que me va a suponer un buen desembolso... Así que entremos ya en materia:

Existe una organización, llamada "El Sindicato" (juas, ¿cuántas organizaciones criminales hay que se llamen así, en cuántas series?) que cría niños para vender sus órganos. En el caso de Ray, fueron sus ojos los destinados a la venta, pero fue rescatada y no sólo encontró una madre adoptiva, sino que Black Jack (personaje de otra serie de manga, a la que de este modo se homenajea) le restauró la visión y añadió algo más: la capacidad de penetrar la materia. No digo Rayos X porque esta mujer puede ver a través de las paredes, sí, pero también puede percibir los tejidos blandos y los órganos. Con semejante don y con el ejemplo de su madre, Ray decide convertirse en médico, aunque no puede olvidar a todos los que dejó atrás, en aquella habitación blanca que no era más que una granja de cría, ni perdonar al hombre que portaba un sello con una H y que dictaminó que debía perder sus ojos.

Lo más curioso es que esta serie tenía todas las papeletas para no gustarme: los casos a los que se enfrenta Ray son aquellos en los que una triste bacteria muta hasta convertirse en un monstruo gigante que está fagocitando a su paciente en lugar de matarlo de infección como sería de esperar; trabaja en un hospital donde las enfermeras tienen de ninja tanto como de enfermeras y el propio director es un peligro de por sí; donde yo esperaba sangre y casquería, tenemos unas operaciones muy rápidas, sin detalles, que se desarrollan al ritmo de una musiquilla tal que una espera ver cómo Ray se sube en el bat-móvil en lugar de coger el bisturí; y prácticamente cada capítulo es una historia independiente de las demás. Sin embargo, todos esos casos extraños terminan por estar relacionados con las actividades de "El Sindicato", con lo cual cada una de estas historias, en apariencia independientes, es un paso más para que se vaya descubriendo el pasado de Ray y todos los intereses que se movían en torno a aquella granja de órganos.

Aunque Ray pueda tener el tipo de heroína solitaria, porque es fría e incluso un poco borde, los personajes que la rodean y que se convierten en sus amigos son de lo más variopinto. No sólo el director tiene más pinta de mafioso que cualquiera de los malos, con su parche en el ojo, su pata de palo y su barba hasta la cintura, sino que entre las enfermeras se cuentan desde la tímida hasta la friki que adora las teorías conspiratorias que puedan circular por internet, aunque todas ellas se defienden bastante bien en una pelea cuerpo a cuerpo; pero todos ellos son leales compañeros y, si bien desconcierta un poco el tipo de hospital en que trabaja Ray, son estos personajes los que dan el toque de humor a la serie.

Digo el toque de humor porque la calidez, para mí, la da Shinoyama, compañero inseparable de Ray e ingeniero, constructor de órganos artificiales. ¡Me encantó este personaje! Aunque Ray sigue enamorada de Koichi, uno de los niños que compartían su encierro en las instalaciones de "El Sindicato", Shinoyama no se corta ni un pelo a la hora de declararle lo amor y lo hace con una naturalidad tal que parece broma y no resulta cursi ni pesado, sino divertido. Sin embargo, a mí me debió pillar el día tonto, porque terminé por sentir debilidad por este personaje, por su entrega, su lealtad y por la tranquilidad con que acepta que donde no hay, no se puede rascar.

En conclusión, que la serie es entretenida, mucho: tiene de todo, pero nunca resulta ser dramática o edulcorada, sino que consiguió mantener mi interés pese a todo lo que ya he largado de ella.

Habrá que buscarse el manga... (Que casi nueve euros por tomo son para pensárselo bien, ¿eh?).

20.1.08

Simbiosis y otras porquerías

En el post del otro día se me olvidó comentar que Kotonoha va dejar de sacar series, se despide del mundillo de los scans en el 2008. Sólo hay un par de personas a las que les haya comentado esto y que lo hayan deplorado tanto como yo, pero no obstante dejo constancia aquí de mi pesar por este hecho: ¡ahora que empezaba a investigar otros géneros y otras temáticas en el manga, aquellos que me surtían de material abandonan la actividad! ¡No es justo!

Fue en esa web donde descubrí la existencia de Milk Closet, de Hitoshi Tomizawa, una serie que no me apasionó pero me enredó de forma enfermiza: es tan rara, tan extraña, varía de tal modo cada vez que crees comprenderla, que leerla fue un acto de masoquismo (ya se sabe que sarna con gusto...). Sin embargo, Milk Closet venía avalada por sus similitudes con Alien 9, serie que todo el mundo alababa muchísimo, así que cuando me topé con los tres volúmenes (acabo de enterarme de la existencia de una secuela, Alien Nine Emulators) una tarde que llevaba dinero suficiente en los bolsillos, no pude resistirme a llevármelos.

Ha sido el dinero mejor invertido de las últimas semanas. ¡Alien 9 me gustó tanto que, cuando terminé el tercer tomo y supe que existían cuatro OVA que narraban más o menos la mitad de la historia, lo siguiente fue buscarlas y verlas! Por cierto, las encontré aquí y me parecieron una muy buena adaptación. Se toman sus licencias, sí, sobre todo con los sueños de la protagonista, pero es bastante fiel al manga y me encantó. De hecho, el opening es una canción tontorrona y el ending me parece muy deprimente, pero ambas canciones son ahora habituales en mi lista de mp3 (sí, paso de un extremo a otro con mucha facilidad, primero me alegro con la primera y luego me corto las venas con la segunda), hasta tal punto me gustó lo visto...

Supongo que, antes de lanzarme a entonar las alabanzas de la serie y sus similitudes con Milk Closet, sería preciso comentar de qué va, ¿no? Pues vamos allá:

Yuri Otani sale elegida "Encargada de las contramedidas frente a los aliens", cargo que no le gusta nada porque implica no sólo que tendrá que atrapar a todos los extraterrestres que aterricen en el patio de su escuela, sino que habrá de servirse de un borg para ello... Y los borg son aliens que se alimentan de la suciedad del cuerpo humano, así que no sólo tendrá que exponerse a los ataques de los bichos ajenos, sino también a los lametones del bicho propio. Un asco, aunque el puesto la exima de presentarse a las pruebas de selectividad y otras labores escolares. La acompañarán en esta tarea Kasumi Tomine y Kumi Kawamura.

Yuri se asemeja mucho a Hana Yamaguchi, la protagonista de Milk Closet, ya que también termina por convertirse en pieza clave de la trama, pero a costa de pasar muchísimo miedo: se la ha elegido para una misión que no quiere enfrentar. Si Hana tenía a Tarou, Yuri tiene a Kumi, que es seria, responsable, metódica; y a Kasumi, que en teoría es perfecta en todo y parece tomárselo todo como un juego, pero es muy eficiente. Aunque el rostro de Yuri sea idéntico al de Hana, en Milk Closet los niños tienen ocho años, en tanto que en Alien 9 tienen once y doce y eso se nota: lo que en el otro manga son figurillas rechonchillas que casi me parecían grotescas, aquí están mucho más estilizadas. Los rostros siguen siendo muy redondos e infantiles, dado que siguen siendo niñas, pero en general el dibujo me parece más bonito. Es más, ¡incluso los aliens me dan menos asco en este manga!

Si en Milk Closet los simbiontes se introducían por salva sea la parte de la anatomía de los niños, en Alien 9 se sitúan sobre la cabeza, en forma de casco, con lo cual resultan más graciosos y menos chocantes. No obstante, de nuevo se juega muchísimo con la verdadera identidad de los niños: en Milk Closet, los bichos pueden regenerar a sus huéspedes a base de bolitas y nunca se cuestiona si son los niños originales o réplicas; en Alien 9 también hay muertes y resurrecciones similares, pero sólo una de las implicadas se cuestiona si sigue siendo humana.

Además, si en Milk Closet las respuestas dan lugar a nuevos interrogantes en una vuelta de tuerca tras otra, Alien 9 es igual de intrigante, ofrece la misma cantidad de respuestas (ninguna), pero la trama es en cierto modo más lineal, más sencilla, y por tanto es más fácil no sentirse perdido (o estafado). Tenemos unos extraterrestres que campan a sus anchas por los patios de los colegios y una profesora que estudia de cerca a las encargadas de las contramedidas frente a los aliens para determinar quién es la mejor de las encargadas, pero por qué los extraterrestres se acercan a los niños, la verdadera naturaleza de la relación entre los borgs y las niñas, qué quiere exactamente la profesora y cómo empezó todo en realidad son incógnitas que no se despejan por completo. Así, toda la trama subyace bajo los encuentros entre las niñas y los distintos extraterrestres, capítulos que permiten ir desarrollando las relaciones entre los personajes, así como presentarlos y mostrar sus habilidades y su evolución.

Me sorprendió cierto puntillo shoujo-ai en Alien 9, aunque tiene su explicación...

Todo lo anterior quizá me sirva para razonar por qué Alien 9 me gustó más que Milk Closet, pero tal vez no explica por qué me apasionó tanto la serie. Quizá sea porque el dibujo es infantil pero la historia no, dado que bajo algo tan simple como la caza de los extraterrestres hay mucho más: Yuri es el típico personaje a proteger, la protagonista, pero el resto de los personajes tiene metas, objetivos y deseos y el desarrollo de todos ellos es evidente. Tanta batallita con los bichos es muy entretenida, muy ligera y llevadera, ¡pero hay que descubrir a qué se debe, qué pretenden! De modo que entretiene y desconcierta, con lo cual consiguió engancharme porque no despista tanto como para sentir que están jugando conmigo, sino que oculta información en su justa medida.

Y sé que me quedo corta, pero no me enrollo más.

21.12.07

Y yo qué hago leyendo esto...

Andaba curioseando por Tokyotosho cuando encontré un título que me llamó la atención, The hour of the mice y terminé haciendo un gran hallazgo: fui a dar con la web de Kotonoha. Nunca he sentido inclinación hacia el shoujo, aunque he visto bastante anime de este género, y el shonen tiene el feo defecto de que los enemigos son cada vez más fuertes y las series se vuelven cada vez más fantásticas y exageradas, menos creíbles; de modo que en Kotonoha comencé a descubrir el mundo del seinen, series que se salen de lo habitual (por ejemplo, Historie está ambientada en la Grecia de Alejandro Magno) y a ampliar mis horizontes frikis. De hecho, allí encontré esa tremenda paranoia que es Milk Closet...

Sin embargo, creo que a pesar de haber visto ecchi y hentai y de haber leído yuri y yaoi, A revolutionist in the afternoon contiene algunas de las imágenes más crudas que he visto, quizá porque es la primera vez que me encuentro ante un manga que incluye escenas de zoofilia y violaciones en grupo... Sin embargo, también tiene un no sé qué que qué sé yo que hace de este tomo único de Jiro Matsumoto (autor de Freesia, que Ivrea está publicando en España) una lectura nada desdeñable.

El tomo está compuesto de cinco historias independientes, que son:

-A revolutionist in the afternoon: si no fuera por esta historia, no estaría ahora escribiendo sobre este tomo. Al principio, el dibujo me horripiló, porque jamás lo asociaría con un manga: nada de ojos grandes y trazos limpios, sino que hay una gran profusión de líneas que ni siquiera parecen demasiado firmes. Podría ser un cómic checo o de Dios sabrá dónde, pero no es una estética que me agrade y por tanto no me explico cómo es que seguí leyendo... Pero no me arrepiento en absoluto, ya que, a pesar de la inclusión de una escena de sexo que no hace más que confirmar el nacimiento de uno de esos inexplicables amores a primera vista, esta historia contiene una interesante reflexión sobre la naturaleza de los ideales. ¿Merece la pena luchar por ellos? ¿Qué se puede llegar a sacrificar por un ideal? Aunque no se persiga el bien de la comunidad, ¿acaso no tenemos cada uno nuestro propio objetivo? Puesto que es una historia corta, no quiero entrar en detalles para no estropearle la diversión a nadie, pero el final me gustó muchísimo.

-A revolutionist in the afternoon 2: tiene en común con la historia anterior el título (eso es obvio), la ambientación (un lugar donde el gobierno totalitario impone racionamientos y toques de queda) y la existencia de, al menos, un revolucionario. Se diferencia en todo lo demás. Si en la primera historia la protagonista era alguien que no podía comprender tanta entrega para derrocar al sistema, en esta ocasión tenemos a alguien cuyo ideal es el del partido y que se presenta como una persona poco sociable, introvertida, que vive sólo para su trabajo. En este caso, la revolución, por muchas bombas que ponga la terrorista, es interna: el protagonista descubre el amor, la sospecha y la miseria que el partido por cuya causa se esfuerza no soluciona. Todo esto se adereza con viñetas esclarecedoras que aparecen mucho después para ir completando el puzle de la crisis de identidad del protagonista.

Me temo que no entendí esta historia, que algo se me escapaba aunque me gustase eso de insertar viñetas clave al final del todo, pero aún entendí menos la siguiente...

-La bruja del desierto: revisión del mito de Circe... O no, porque también incluye otras formas de locura y olvido y, lo peor, zoofilia y todo aquello que podáis imaginar que sea escatológico. Es una historia muy desagradable y asquerosa.

-Vida de Takeyama: ¡qué historia más surrealista! Anne Rice y sus satélites nos tienen habituados a vampiros llenos de glamour que llevan al éxtasis a sus víctimas pero ¿y si la ingesta de sangre sólo fuera una característica alimentaria, una necesidad como la de los koala por comer sólo hojas de eucalipto? ¿Cómo sería un vampiro hoy día, un chico normal que bebe sangre pero además es tímido y apocado, cuando todos esperan que un vampiro sea lo que la literatura nos hace creer que es? Esta historia es inane, pero me divertí bastante viendo cómo Takeyama hacía el ridículo más espantoso y terminaba sobrepasado por las circunstancias una y otra vez.

-La huida de los soldados: esta es una historia sobre los horrores de la guerra, sobre cómo es una situación que permite llevar a cabo todas las barbaridades que cada uno ha imaginado alguna vez pero no se ha atrevido a realizar y cómo las buenas intenciones no sirven de nada. No sé si realmente es una reflexión antibelicista o si alecciona a resignarse ante la realidad, porque tras el alegato sobre la generosidad da una vuelta de tuerca bastante bruta...

En conclusión, que el autor me ha parecido bastante burro, demasiado afecto a lo escatológico y lo desagradable, pero a pesar de esto hay cierta filosofía que a veces no entiendo y a veces me la invento porque interpreto la historia a mi manera, pero que me gusta.

Seguiré probando con el Matsumoto este...

13.12.07

Zombie Loan

Ya comenté que, gracias a las virtudes de la jornada partida, salgo de mi casa a las ocho de la mañana y regreso a partir de las nueve de la noche (si me voy en autobús, a partir de las diez), así que no dispongo de tiempo que dedicarle a los vicios y, por tanto, a la hora de decidir qué serie veo, el que sea corta se ha convertido en una de las razones de más peso. Gracias a este criterio he sufrido mierdas monumentales como He is my master (de la que ya hablé), Princess Princess (sobre ésta tengo mucho que decir), Devil may cry (que tiene menos contenido que mi neurona) y Zombie Loan, de la cual me gustaría comentar algunas cosillas...

Soy demasiado perra como para demorarme en dar detalles útiles o interesantes, así que en este artículo de la Wikipedia (en inglés) podéis averiguar quién dibuja el manga en que se basa este anime, dónde se publica, los nombres de los personajes y todo lo que se pueda querer saber que no sea lo que opino yo al respecto :P

Lo que me pregunto es ¿por qué me ha encantado esta serie? Me gustaría saberlo, ya que:

1.-El dibujo es horrendo. Por alguna inexplicable asociación de ideas (quizá por la forma del óvalo de la cara), el dibujo me trae reminiscencias de Saiyuki, pero el parecido es muy remoto: estos personajes están infinitamente más canijos y sus problemas lumbares deben estar mucho más acusados, ya que la forma en que se inclinan hacia atrás y adelantan las caderas me hace plantearme cómo pueden mantenerse en pie sin caerse de culo. Sin embargo, siempre me han gustado los personajes de hombros anchos, caderas estrechas y piernas imposiblemente largas, así que a pesar de la exagerada delgadez, cierta desproporción y horrendos perfiles, terminé por acostumbrarme e incluso llegué a encontrarle el atractivo. Así que la serie me ha gustado, sí, pero el dibujo no ha sido el factor determinante...

2.-Los personajes principales son estereotipos del montón. Tenemos a la típica chica tímida y poquita cosa, casi la criada de sus amigas, que de repente descubre que sus habilidades son útiles, que puede tomar decisiones y que hay gente que se preocupa por ella; el típico chico ruidoso y macarra que pone motes a todo el mundo y sólo parece moverse por interés, pero resulta ser encantador a su manera; y al típico chico frío y distante que guarda un secreto pero termina por descubrir que tiene compañeros en los que puede confiar. Si estos tres no son de lo más habitual en todo tipo de series, no sé qué puede serlo... Sin embargo, tienen a su alrededor una serie de personajes tan variopintos que el elenco termina por ser de lo más original. Los secundarios valen su peso en oro, tanto Yuuta (que no sé si es chico o chica, porque menudos modelitos saca), que tiene el poder de curar y cuyas manos son entes independientes que conversan entre sí, hasta Koyomi, quien contiene a su interior a la poderosa médium Yomi, pasando por la directora de los dormitorios, el forense, el motero y todos los demás.

3.-¿Shinigami a estas alturas? Tenemos una serie de personajes que se dedica a matar zombies, a espadazos y tiros, lo cual tampoco es nada original... Sin embargo, en cuanto aparecen en el opening unas esposas cuyas cadenas recorren la pantalla de un lado a otro, una no puede evitar pensar que la cosa promete. Cuando se descubre que, como el propio título de la serie indica, los protagonistas han muerto y deben pagar una determinada cantidad para volver a la vida, se destapa una trama que es, cuanto menos, novedosa, porque no han de pagar sus deudas con buenas acciones, sino con dinero contante y sonante. No obstante, el fallo de dicha trama es que, llegados al capítulo once, que consta como capítulo final en la versión que yo me descargué, hallé que la serie termina en el punto en que se iba a profundizar más en el negocio de los zombies, en su organización, objetivos y leyes que lo rigen. Es obvio que me puse a buscar el manga como una loca porque ¡no me pueden dejar así!

Así que tenemos un dibujo horrible, protagonistas muy vistos y una trama que no llega a desarrollarse por completo; pero en contrapartida el dibujo no carece de exotismo, hay alguna escena lésbica y fanservice, muchos personajes originales, humor, mafias y organizaciones ilegales, sangre y vísceras y una propuesta original en el mundo de los muertos, que tanto predicamento tiene (Death note, Shinigami no ballad, Yami no matsuei y tantas y tantas que o bien aún no he visto o bien se me iba a olvidar nombrar). De modo que el balance es muy favorable, a pesar de las disertaciones sobre lo bello que es vivir. Sólo me resta confiar en que los de Mobots continúen sacando el manga...

20.11.07

Milk Closet o cómo enloquecer por gusto

Llevo una buena temporada sin escribir y quizá se deba a que todo lo que debiera redactar son compromisos: mi opinión sobre Stardust, sendas reseñas sobre los libros que Ediciones Destino donó a los beceros sevillanos, publicidad para mi propio trabajo friki... Sin embargo, todas ésas son cosas que me gustaría comentar, sí, pero desde una óptica estrictamente personal y debo reconocer que tampoco me apetece demasiado contar mi vida en estos momentos. De modo que, de los males, el menor, y os cuento mi vida con la excusa de hablar de Milk Closet.

Milk Closet es un manga compuesto por cuatro volúmenes y dibujado por Hitoshi Tomizawa, cuya obra Alien9 ha sido publicada en España por la editorial Ivrea. Cito Alien 9 porque, por lo que he podido ver, esta serie guarda mucha relación con Milk Closet: niños, alienígenas y simbiontes.

¿Cómo descubrí esta obra? Por casualidad, como todo lo relacionado con el mundo otaku y literario: no hace mucho encontré una web inglesa, Kotonoha, que traduce y edita mangas seinen (entre otras cosas, dado que tienen colaboraciones con Lililicious.net, web que se dedica al yuri). Llegué a ella porque la serie The hour of the mice me había llamado la atención y eran ellos quienes la sacaban: bastó cotillear unas cuantas sinopsis y series para saber que el sitio debía ser desvalijado a conciencia para ir conociendo más de un género que no he cultivado demasiado... Así que cuando Norma anunció que había editado Wild Life y nos estropeó la diversión a un amigo y a mí, que la sacábamos en castellano, le sugerí The hour of the mice como sustituto y le mostré la web de Kotonoha. Él me respondió que era mejor abordar una serie que ya estuviese completa, para evitar el quedarnos a la mitad como nos había pasado con Wild Life, y sugirió que tradujésemos Milk Closet.

En aquel momento, me pareció una buena opción, ya que no sabía que otros grupos habían sacado ya el primer tomo (aunque abandonaron el proyecto, en vista de la cantidad de tiempo transcurrido desde que terminaron dicho tomo) o planeaban editarlo (la release de Menudo fansub está fechada tan sólo un día antes que la nuestra), así que nos embarcamos en ella: si bien con Wild Life mi primera impresión fue mala y luego mejoró, según voy leyendo Milk Closet aumenta mi desconcierto. ¿Dónde nos hemos metido? Para que os hagáis una idea del berenjenal en que nos hemos internado voluntariamente, ahí os dejo mis impresiones:

Milk Closet: la historia
En el año 2005, los niños comienzan a desaparecer en masa (en el texto en inglés aparecía el término "in droves", que significa literalmente "en manada" y, como ni al editor ni a mí nos gustan los niños, él decidió emplear la traducción literal porque suena despectiva con las criaturitas; no hubiésemos tenido empacho en decir que desaparecían piaras de niños xD), pero algunos pueden regresar tras la desaparición. A estos niños, que se esfuman de este mundo para visitar otros universos poblados de seres extraños, se les considera afectados por el "Síndrome de Liesl" y sus visitas a otros mundos, denominadas "saltos", son meticulosamente registradas y controladas por los médicos.

Más o menos esto es todo lo que se puede contar sin estropear la lectura del primer tomo, porque es lo único que se describe en el primer capítulo: añadir más es adelantar sucesos y por tanto dejo al arbitrio del lector el seguir leyendo, aunque procuraré no comentar ninguna cosa de capital relevancia.

Yamaguchi Hana es una niña que padece el Síndrome de Liesl y está cansada de ser considerada una enferma y de que la obliguen a saltar y a relatar los horrores que ve durante sus saltos, de modo que cuando una niña rubia (que me cae fatal, porque me recuerda a Amber de Darker than Black) le facilita unos lazos rojos que la llevan a su propio mundo, un universo paralelo calcado al nuestro pero donde ella jamás ha saltado ni estado enferma, cree encontrar al fin la felicidad. Sin embargo, algo falla y Hana se pierde en otro universo, donde tendrá que buscarla Tachibana Tarou.

Para sobrevivir en ese universo paralelo, Tarou y Hana admiten en sus cuerpos a unos bichos simbiontes cuya increíble capacidad de regeneración los mantiene con vida (nosotros los llamamos parásitos intestinales, ya que quedan colgado de la espalda de los niños a modo de colas y eso implica que se podrían haber introducido por el...) y regresan a nuestro mundo para encontrarse con otros niños en su misma situación: estos niños con cola forman el Escuadrón Milk y deciden rescatar a todos los desaparecidos.

Hasta este punto, la trama no es difícil de seguir, pero a partir de aquí todo se vuelve confuso y extraño: hay unos insectos en un universo que quieren destruir el nuestro, y en un principio puede parecer que el Escuadrón Milk luchará contra ellos, pero rápidamente esta línea argumental pierde fuerza en favor del plan de la rubia, que quiere construir un universo nuevo a imagen y semejanza del nuestro; no obstante, pronto aparece un adversario de la rubia y... Y aún me estoy leyendo el tercer tomo, pero me da la sensación de que cada vez que creo entender lo que estoy leyendo, el autor se encamina en la dirección opuesta. Si sigo leyendo no se debe sólo a que esté ayudando a sacarlo en castellano y, por tanto, tarde o temprano tendré que enfrentarme a lo que aún me queda, sino porque estoy tan desconcertada y tan perdida que me siento impelida a seguir, aunque sólo sea por ver cómo se resuelve el entuerto y cuáles son las pretensiones de la rubia y el destino de los seiscientos universos existentes.

En cuanto al dibujo, es lo más chocante de todo, dado que resulta bastante infantil: caritas redonditas y cuerpos regordetes de críos, un trazo muy limpio y, aunque haya escenarios muy detallados, por norma general no me resultan recargados ni me distraen de la acción principal, que es lo que me suele ocurrir cuando hay excesos de detalle en los fondos. Sin embargo, hay monstruos grotescos, sangre, canibalismo, putrefacción y una serie de elementos que resultan más inquietantes precisamente por el dibujo tan infantil y entrañable que los ilustra.

En conclusión, creo que la serie se disfruta tanto como una película de miedo, porque su atractivo radica en la incomodidad que puede producir.

Milk Closet: el making off
Decía que no tenía ganas de escribir porque me apetecía más contar mi vida que redactar de forma coherente, de modo que no puedo sustraerme de relatar cómo está resultando la elaboración de nuestra versión de Milk Closet, que podéis encontrar aquí.

En un principio, yo sólo me encargo de la traducción. Como mis conocimientos de inglés se limitan a lo que pude aprender en el instituto y en el inglés de facultades, en otros proyectos mis traducciones han sido más que libres: aunque el sentido y el significado sea el mismo (o eso procuro), cuando el lenguaje es coloquial no puedo evitar transformar las frases de modo que se ajusten a mi propio lenguaje coloquial, sin contar que se trata de un manga y por tanto las frases demasiado largas o elaboradas quizás no cupieran en los bocadillos. Sin embargo, esas libertades que me tomaba en Wild Life son impensables en Milk Closet, dado que es una serie eminentemente visual. ¿Para qué gastar tinta en palabras si se pueden mostrar escenas y dejar que se sucedan páginas y páginas donde las únicas letras se dedican a las onomatopeyas? Y aquí es donde viene lo divertido: las onomatopeyas.

Como yo traduzco los diálogos y estos brillan por su ausencia, el trabajo ha sido poco y fácil. Sin embargo, para el editor, que se encarga de todo lo demás, Milk Closet está siendo el infierno porque ¡hay un ruidito para cada cosa! Y como los de Kotonoha usaron una fuente distinta para cada onomatopeya y emplearon algunas que no nos resultaban reconocibles, allá que el traductor se propuso traducirlas a su aire... Así fue como, Gtalk y micrófono mediante, nos hemos pasado las tardes rascando cestas de mimbre, pellizcándonos los mofletes y arrastrando collares de cuentas sobre la mesa para intentar captar cómo son esos sonidos y cómo podrían transcribirse. Creo que el resultado es tan estrafalario e ilegible como las onomatopeyas inglesas pero ¡cuántísimo me he reído con estas experiencias!

Y no me enrollo más. Si os pica la curiosidad y queréis hacer una buena obra, podéis descargaros nuestra versión en lugar de la de la competencia (todos los enlaces los tenemos en el blog correspondiente, con la etiqueta Milk Closet) y dejar algún comentario para que no nos sintamos solos...

12.11.07

Juas, doce veces lo mismo...

Es curioso que las obligaciones frikis, como irme al Salón del Manga, me hayan mantenido apartada del anime, pero así ha sido: llevo una buena temporada que no tenía ni tiempo, ni ganas, así que cuando decidí reincorporarme al mundillo otaku opté por hacerlo con alguna chorrada ligerita. Como tengo la fea costumbre de bajarme los reshare que sacan los fansub sin mirar qué serie es, tenía en el disco duro He is my master (Kore ga Watashi no Goshujin-sama) y, dado que el título ya indicaba que no iba a versar sobre universos alternativos donde la existencia de Dios quedaría probada, me puse a verla...

Si alguien llega buscando la serie en descarga directa, le diré que se vaya a buscar a McAnime (me sorprende que haya gente que no conozca esa web, aún), ya que yo bajé la serie completa mediante un torrent de AniMugen (fansub al que agradezco mucho el trabajo pero que en ocasiones deja entrever que su corrector no se parte los cuernos con las revisiones, precisamente) y por tanto no tengo ni idea de dónde se podrán encontrar los capítulos sin pasar por la mula o el Azureus. Pero vamos al lío:

Izumi y Mitsuki Sawatari, de trece y catorce años de edad, huyen de su casa (la serie es tan absurda que ni siquiera merece la pena comentar los motivos, que se descubren muy pronto y no son en absoluto relevantes) y creen encontrar refugio en la mansión de Nakabayashi Yoshitaka, quien se ha quedado huérfano y precisa con urgencia servicio. Sin embargo, su nuevo jefe es un salido que sólo aspira a espiarlas, disfrazarlas con ropas lo más escuetas posibles y tomarles fotos, con lo cual el primer capítulo ya es indicativo de lo único que vamos a ver en la serie: a Izumi siendo despojada de las ropas con una excusa u otra y pegándole a su jefe cada vez que intente algo raro. Para que el ecchi no deje insatisfecho a nadie, lo aderezan con un poquito de yuri y a la servidumbre se unirá Anna-chan, que está tan decidida a ver a Izumi desnuda y a frotarse con ella como su propio jefe.

Y ya está, no hay más. Es cierto que hay un caimán que juega a juegos hentai, una rubia sádica, una hermanita kawaii, un padre pervertido y una madre permisiva, pero ninguno de estos personajes añade nada nuevo a lo que ya he contado: durante doce capítulos, Izumi será acosada por todas partes, de forma constante, hasta la náusea, y acumulará estrés suficiente como para propiciar algo parecido a un desenlace, pero no es más que una vuelta a empezar. Al fin y al cabo, si la chica no enseña, no hay serie...

Por tanto, los puntos a favor de He is my master son muy evidentes para aquellos que gusten de ver pechos en un anime, pero para mí no son más que el grado de absurdo que puede alcanzar en cada capítulo: Mitzuki es una lianta que inventa juegos, concursos y competiciones a cada momento, a cuál más surrealista, y ¡los restantes personajes se dejan llevar! Esto es algo que siempre me ha fascinado en el anime, que alguien se apueste a otra persona como si nada, pese a las protestas de la víctima, y todo el mundo lo contemple como algo natural. En esta serie, la opinión de Izumi es convenientemente ignorada para que así el caimán la pueda desvestir, el amo explotar, su hermana apostar, Anna-chan sobar, etc.

En conclusión, que el argumento brilla por su ausencia y que el tipo de gag es repetitivo y monotemático pero ¡a mí me ha hecho mucha gracia! Es estupenda para pasar un ratillo, sin más.

8.11.07

Adiós a Wild Life

Todavía me estoy recuperando de mis vacaciones en Barcelona, que han sido de todo menos vacaciones: han sido cinco días muy bien aprovechados. Sin embargo, ahora no sólo me toca lidiar con la nostalgia y cierta confusión (¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, y esas cosas metafisicas :P), sino que me encuentro con que Norma Editorial ha comprado Wild Life para editarla en España.

Quienes me conozcan, sabrán que ayudaba a traducir y editar este manga en castellano. Como el editor opina que hay demasiadas series buenas sin traducir y que por tanto es mejor abandonar el proyecto licenciado y dedicarnos a otras cosas, mi trayectoria como traductora independiente ha durado muy poquito...

En cuanto a Wild Life, sólo me queda recomendarla encarecidamente, porque si bien al principio me repelió un protagonista tan chulo y tan cretino, según fui avanzando en la lectura comencé a divertirme de lo lindo con él. Esto fue lo que escribí en su día respecto a esta serie, en el antiguo blog (viva el reciclaje):

Wild Life
Prometí a un amigo que haría publicidad de Wild Life, manga del que he hablado pero en el que no he profundizado en absoluto. Dado que en inglés sólo he encontrado los once capítulos realizados por Boku-tachi y por tanto ni siquiera he podido leer el segundo tomo completo, no puedo explayarme demasiado, pero lo prometido es deuda. Vamos allá:

Según la Wikipedia, Wild Life es el primer trabajo de Masato Fujisaki. Comenzó a editarse en la revista Shonen Sunday y en agosto salió a la venta su vigésimo tercer tomo. De lo que no consigo enterarme es de si hay versión animada o no, porque en la web oficial puede encontrarse un video que data de 2004, pero la página está en japonés y, aunque el video parece un anuncio, no sé si se trata de un OVA, de un proyecto, de la venta de DVD o qué: sea como sea, no he podido encontrar una versión animada por los cauces habituales. Cualquier tipo de información al respecto será bienvenida... Sea como sea, no sé si existe el anime, pero sí sé que el manga ha recibido el premio Shogakukan al mejor manga shonen, premio que en diferentes ediciones han obtenido obras como Dr. Slump, Patlabor, Monster, InuYasha (si miráis la lista, parece que Rumiko Takahashi hace colección de estos) o Full Metal Alchemist.

Premiado o no, ni siquiera sabía que existiese hasta hace un par de meses, cuando un amigo me lo descubrió. Para ser sincera, mi primera impresión fue pésima: Iwashiro Tetsushou es un quinqui cualquiera, un niñato de instituto marrullero y pasota que no hace más que pelearse con los profesores y ser acogotado por su amiga responsable. Sólo tiene una cualidad, el oído absoluto, que no le ayuda a encontrar trabajo... Una tarde, en un parque, salva la vida de un cachorrito y decide ser veterinario. El perrito, al que impondrá el nombre de Perro, lo acompañará en el desempeño de su misión.

Os parecerá mentira pero ¡esa es toda la trama! Tetsushou es el típico tonto con suerte y el dibujo, para mi gusto, no es nada bonito, así que los dos primeros capítulos no me llamaron demasiado la atención: lo golpean cuando dice algo improcedente, tiene respuestas que descolocan a los demás, come mucho, trabaja poco... Nada nuevo ni original. Sin embargo, cuando al fin consigue un puesto como veterinario en un hospital, la serie mejora notablemente: ya dije que sólo he podido leer once capítulos, pero a lo largo de estos dos primeros tomos que he encontrado en inglés no cesan de aparecer nuevos personajes, desde un bisexual hasta un estirado, pasando por el conservador propietario del hospital que no soporta las pintas de Tetsushou, con lo cual las situaciones absurdas y risibles ya no son tan previsibles. Según avanza, el humor sigue siendo bastante simplón, pero (para mi gusto, insisto) mejora notablemente. Hay una viñeta en la que se compara cómo Iwashiro empasta una caries a un koala con el procedimiento real y es divertidísimo ver al koala enjuagándose la boca. Tampoco tienen desperdicio las amenazas del bisexual, que no sólo dice al protagonista que se lo va a comer, ¡sino que incluye a Perro en el lote!

La serie incluye escenas de cirugía, sangre, detalles sobre enfermedades animales y sobre especies raras, no todo se reduce a las patochadas del protagonista. No sé si en algún momento se desarrollará una trama más compleja, dado que en los dos primeros volúmenes sólo se encuentran aventuras aisladas, de un par de capítulos cada una, y a pesar de los precedentes (no se puede decir que Doraemon tenga trama, precisamente xD) no sé hasta qué punto es posible rellenar de este modo veintitrés tomos.

En conclusión, aunque el dibujo me sigue pareciendo horrible, considero que es una buena opción para pasar un ratito divertido y sin complicaciones.