22.10.08

Sutiles sugerencias para que pagues

Esta mañana, como de costumbre, tras desayunar he vaciado el correo y he encontrado las alertas de liberación de BookCrossing: eran tres o cuatro libros, no recuerdo cuántos, pero sí recuerdo que fueron liberados ayer a las nueve de la mañana en Plaza de Armas. ¿Cuánta gente puede transitar por Plaza de Armas a las nueve de la mañana? ¿Infinidad más uno? Entre el tráfico de personas que experimenta la zona y que los libros fueron liberados ayer a primera hora de la mañana, en el supuesto caso de que me hubiera interesado alguno ¿qué posibilidad real tendría de encontrarlo? Ninguna.

De manera similar, los usuarios más histéricos (por fortuna yo dejo de preocuparme por los libros en cuanto salen de mi casa: yo libero a lo salvaje o certifico el envío, así que todo queda en manos del azar o de Correos) se quejan de que no reciben las notas en los diarios de viaje de los libros de forma inmediata, sino un día después, todas las que se hayan hecho reunidas en un único mail. Lo mismo que están haciendo con los avisos de liberación.

Honestamente, no sé qué precio tienen los servicios de internet. Algo he oído sobre el tremendo consumo de energía de los servidores, pero desconozco todo lo relativo al envío automático de correos electrónicos y no sé cómo se factura, así que no sé si es más barato recopilar todos los mail en un único envío diario o permitir que todo aquello que tenía que almacenarse durante el día se envíe automáticamente en el momento de generarse. Tal vez menor número de envíos implique menor coste, pero a mí lo que me toca la moral es la forma tan descarada en que están recortando los servicios de los usuarios normales para instigarnos a pagar unos treinta euros anuales y hacernos usuarios premium.

Alguien dirá que treinta euros anuales son una minucia, pero no nos engañemos: siempre se ha intentado convencer a la gente de las bondades de BookCrossing diciendo que es fácil, divertido y gratuito, pero de una temporada a esta parte el aspecto comercial de la web se ha ido haciendo más evidente y descarado. Siempre he dicho que el día que BC me cueste dinero (juas, como si imprimir etiquetas o enviar libros por correo no me lo costase ya) dejaría de liberar libros y que jamás le vi el lado romántico a una actividad tan utópica como ésta, pero precisamente porque es un movimiento que promueve el libre intercambio de los libros, los "libros gratis", me parece un tanto inmoral hacer negocio a toda costa. Siempre han existido la tienda y los usuarios premium y lo comprendo, porque hay que pagar servidores, trabajadores y demas, pero empujarnos al pago de esta manera... No diré que me parece inadmisible porque entiendo que la página tiene que mantenerse, ¡pero que encima se hagan multimillonarios sí me parece cachondearse de los usuarios, porque predican el afán de compartir cuando se trata de obtener dividendos!

La cuestión empezó hace tiempo: una buena mañana, borraron el contenido del perfil de usuario de todos aquellos que no tuvieran alas (para los legos, diré que las alas son lo que te identifican como usuario premium, de pago) y añadieron que aquellos que no apoquinasen no podrían incluir más de mil caracteres en su perfil, ni enviar más de cinco mensajes privados a través de la web, ni escribir más de diez mensajes en el foro. Muchos de nosotros usamos los perfiles para llevar la cuenta de los libros leídos y la crónica de nuestra actividad becera, así que esta acción causó mucho revuelo. Todo se solucionó satisfactoriamente, pero ya comenzamos a verle las orejas al lobo. Yo, por lo pronto, ya he alojado una copia de mi estantería en mi cutreweb, por si las moscas, y me consta que mucha otra gente ha hecho lo mismo.

En vista de la reacción de la gente ante la supresión de los perfiles largos, han comenzado con las sutilezas: se recibe un único mail diario de BookCrossing, en lugar de las notificaciones individuales de antes. Cuando se trata de entradas en los diarios, no creo que sea demasiado importante recibirlas inmediatamente, pero en el caso de los avisos de liberaciones creo que esta dilación sí marca la diferencia entre intentar cazar un libro o dejarlo escapar, porque no todo el mundo planifica las liberaciones con varios días de antelación. Para cualquiera que realmente disfrute intentando pillar un libro en la calle (que supongo que los habrá, yo sólo lo intento cuando el libro se deja en alguna zona por la que voy a pasar igualmente xD), esto es un inconveniente que podría hacer que se plantease pagar.

Lo siguiente fue aún más sutil, porque ni siquiera supone una molestia: ahora no puedes elegir ver las alas de toda la vida (blancas, que aleteaban alguna vez) en lugar del dibujín que cada usuario premium haya escogido para flanquear su nombre a menos que tú también pagues. Parece una estupidez (y lo es), pero cualquier foro gratuito te permite elegir entre los diferentes diseños que implemente el admistrador, así que dar a elegir entre ver alas blancas o dibujillos horteras no debe ser muy caro de modo que ¿por qué esa opción sólo está disponible para usuarios que suelten pelas?

Con cosas así, pequeñitas, creo que van recortando las utilidades para los clientes gratuitos y se encaminan o bien hacia la privatización total o bien a minimizar las utilidades de aquellos que no pensamos soltar un duro. Con treinta euros me compro cinco libros de Byblos, o cuatro tomos de manga, o me voy cuatro veces de tapas, o ceno en Zarabanda dos veces, ¡no es moco de pavo! Así que en tanto pueda registrar los libros y hacer las notas de liberación de forma totalmente gratuita, me da igual que me restrinjan todo lo demás, porque para eso está el foro español, el mail privado y las páginas personales y blog de los beceros, para suplir todo lo que nos quiten. Pero me sigue dando pena que una página supuestamente altruista se esté convirtiendo en tal negocio que incluso se quejen de las etiquetas personalizadas que se hacen los usuarios, porque eso resta clientele a la tienda (cuyas etiquetas suelen ser francamente horrendas, para mi gusto).

14.9.08

El test de Draize

No sé si lo habré contado por aquí (¡son tantos, ya, los blogs que he cerrado a lo largo de mi vida como internauta!), pero fue gracias a Strays que descubrí King of thorn, una serie que me gustó tanto que la compré en cuanto Glénat la publicó en España. Además de esta estupenda serie, los chicos de Strays son aficionados a las historias de Akihito Yoshitomi y, como terminé tomando afición al estilo de dibujo de este autor, sigo frencuentando esa web para cotillear los one-shot yuri de este mangaka que van traduciendo. Y así fue como, buscando yuri, encontré esto.

Forest bear es una historia muy, muy corta de una tal Shikawa Yuuki, sobre la cual no he encontrado información en la red, y si bien lo primero que me sorprendió es que sólo tuviera cuatro páginas y un dibujo horrible, terminó por sorprenderme por entero: versa sobre una familia de conejitos que se marcha de excursión a un bosque en el que se rumorea que hay osos. Y los osos dan mucho miedo... Pero nadie podría predecir por qué dan tanto miedo esos osos.

Lo cierto es que se trata de una historia bastante surrealista. ¿Que por qué me ha gustado tanto? Porque a pesar de que contiene cierta denuncia social (no conocía yo la existencia del test de Dreize), un planteamiento desconcertante, un dibujo que resulta original por lo sencillo y basto en comparación con otras obras y de su corta extensión, es divertido, y creo que es muy meritorio condensar todo eso en sólo cuatro páginas.

Habrá que buscar más cosas de esta autora, a ver si me sigue sorprendiendo de esta manera.

8.9.08

Pero el libro no es de Borges...

Indicaba en el post anterior que he leído muy poco durante el mes de septiembre y lo cierto es que dudo que lea mucho más: El bandido adolescente me estaba costando tanto trabajo que quise compaginarlo con Troya, de Gisbert Haefs, lo cual fue un error. No digo que la novela de Gisbert Haefs sea mala, que no lo es en absoluto, pero no es el suyo un estilo apto para autobuses atestados en horas en las que pesa la comida en el estómago (yendo al trabajo) o el cansancio de la jornada (a la vuelta), sin contar el sueño que suelo tener a esas horas... Dado que está inspirado en la epopeya homérica, el lenguaje empleado no es para nada coloquial, sino que es elaborado (sin ser manierista) y, aunque las partes narradas por Ulises me están fascinando, mi ignorancia sobre la situación en el mapa de los distintos países y el jaleo que me estoy montando con los nombres de las ciudades y sus gobernantes hace que no esté disfrutando demasiado con la lectura.

Sin embargo, antes de comenzar su propia novela, Haefs cita un fragmento del que no da más información que el nombre de su autor, Jorge Luis Borges, que es el que voy a fusilar vilmente. Lo copio entero, aunque la frase que verdaderamente me ha dado que pensar es "No podemos creer en el cielo, pero sí en el infierno", porque es cierto que de un tiempo a esta parte disfruto mucho más cuando al bueno lo matan y a la heroína la humillan.

Sin más preámbulos, ahí va la cosa:

"Cuatro son las historias. Una, la más antigua, es la de una fuerte ciudad que cercan y defienden hombres valientes. Los defensores saben que la ciudad será entregada al hierro y al fuego y que su batalla es inútil; el más famoso de los agresores, Aquiles, sabe que su destino es morir antes de la victoria [...].

Otra, que se vincula con la primera, es la de un regreso. El de Ulises que, al cabo de errar diez años por mares peligrosos y de demorarse en islas de encantamiento, Vuelve a su Itaca; el de las divinidades del Norte que, una vez destruida la tierra, la ven surgir del mar, verde y lúcida, y hallan perdidas en el césped las piezas de ajedrez con que antes jugaron.

La tercera historia es la de una busca. Podemos ver en ella una variación de la forma anterior. Jasón y el vellocino; los treinta pájaros del persa, que cruzan montañas y mares y ven la cara de su dios, el Simurgh, que es cada uno de ellos y todos. En el pasado toda empresa era venturosa. Alguien robaba, al fin, las prohibidas manzanas de oro; alguien, al fin, merecía la conquista del Grial. Ahora, la busca está condenada al fracaso. El capitán Ahab da con la ballena y la ballena lo deshace; los héroes de James o de Kafka sólo pueden esperar la derrota. Somos tan pobres de valor y de fe que ya el happy-ending no es otra cosa que un halago industrial. No podemos creer en el cielo, pero sí en el infierno.

La última historia es la del sacrificio de un dios. Attis, en Frigia, se mutila y se mata; Odín, sacrificado a Odín. Él mismo se mata a Sí Mismo, pende del árbol nueve noches enteras y es herido de lanza; Cristo es crucificado por los romanos.

Cuatro son las historias. Durante el tiempo que nos queda seguiremos narrándolas, transformadas."

Esto me recuerda a cierta discusión en cierto foro con una escritora de fanfiction, que aducía que según mi argumentación ya estaba todo escrito. Y este fragmento glosa bien ese argumento que la experiencia está confirmando: cuanto más leo, más trabajo me cuesta encontrar una obra que me sorprenda y con más facilidad identifico ideas que ya vi en otras obras.

Supongo que me hago vieja.

7.9.08

Acerca de la perfección

Ya sé que llevo mucho tiempo sin actualizar (tres semanas) y que copiar un texto ajeno es trampa, pero ya me explayaré a gusto cuando se me acabe el contrato el día 21 y los días vuelvan a tener horas suficientes para hacer todo lo que quiero/debo hacer.

Entre esas cosas que quiero hacer se encuentra la lectura: este mes apenas he abierto un libro, justamente porque ese libro es El bandido adolescente, de Ramón J. Sender y me ha costado Dios y ayuda el terminarlo. Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, y de ahí saco esta frase:

"La perfección suele ser un fin, siempre, y por eso hay en ella algo definitivamente muerto."

Se trata de una frase incluida en la nota al pie de la página 169 del ejemplar que me dio mi abuela, uno de esos libros de la colección Biblioteca Básica Salvat RTV con las páginas amarillas y quebradizas y un fuerte olor a polvo... Y esto es lo único que pienso contar sobre el libro, porque su contenido no me ha entusiasmado en absoluto.

17.8.08

Una pena, lo de la edición...

No suelo estar al tanto de las novedades editoriales, sino que suelo ir a las tiendas y mirar. En Nostromo, la tienda donde compro el manga, sí tengo localizados los lanzamientos de manga de cada semana, porque los colocan siempre en la misma estantería, pero en el resto de librerías me limito a mirar y a llevarme la edición de bolsillo que me llame la atención en ese momento. Por tanto, lo mío como Mouse Guard: otoño 1152 fue amor a primera vista: no sabía ni de qué iba, ni quién era el autor, ni cuánto me iba a costar la broma, ¡nada!, pero esos tres ratoncitos asomando por entre el follaje, tan lindos pero tan aguerridos a la vez, me robaron el corazón al verlos allí expuestos en su correspondiente estante. Sumémosle a eso que me gusta mucho todo lo que esté ambientado en el medioevo y ya tenemos a la Carbo rumiando todo el día "Joder, es que son veinte euros, ¡pero lo quiero! Más adelante, más adelante, que son veinte euros, ¡pero lo quiero!". Sucedió lo que tenía que suceder y cuando fui a comprarlo, ya no quedaban ejemplares, de modo que tuve que encargarlo y armarme de paciencia.



Lo cierto es que encargué el tomo y seguí acumulando las ganas de leerlo sin buscar información al respecto, así que nada sé de los premios que ha acumulado esta obra ni de la vida y milagros de su autor. Tan sólo sé que ayer recogí el cómic de la tienda y, tras leerlo, tres son las conclusiones: la primera, que me ha gustado mucho y ha sido dinero bien invertido, es un tomo precioso y entretenido; la segunda, que yo esperaba un reflejo de la sociedad medieval y sin embargo no se trata de una obra histórica en absoluto, lo único que hay aquí de la Edad Media son los atuendos, los artesanos y los escenarios; la tercera, que es una pena lo que Norma ha hecho con los diálogos y la tipografía.

Como decía, yo esperaba realmente una adaptación de algún hecho significativo acontecido en otoño de 1152 en algún país europeo. Como no tengo ni idea de Historia (soy de ciencias puras y lo que estudié sobre esta materia en la EGB y en el instituto ya me queda muy lejos), no sabía muy bien qué hechos serían esos, pero Mouse Guard parte de una supuesta guerra contra las comadrejas que ha dejado el país de los ratones en un estado de inseguridad y no conseguí encontrar ninguna analogía con la historia real. Sin embargo, a pesar de que al principio me desilusionó un poco, mi desdicha duró poco: tras la guerra, los caminos son inseguros y los guardianes (los componentes de la Guardia Ratón que da título a la obra) son los encargados de garantizar que las caravanas, con sus mercancías y viajeros, lleven sus viajes a buen término, así como vigilar a los predadores y salvaguardar las fronteras. La organización es un matriarcado, y es la matriarca Gwendolyn quien envía a los tres protagonistas a la búsqueda de un mercader de grano desaparecido. A raíz de esta búsqueda se desentrañará un complot que conspira contra el matriarcado y que pretende levantar al pueblo en armas en virtud de una vieja leyenda: la de un guardián conocido como el Hacha Negra.

No cuento aquí nada que no destripe Norma en la sinopsis que ha colgado del tomo en su web, así que no os asustéis...

Como decía, nada de Historia en el tomo, pero las ilustraciones me dejaron tan epatada que la trama era lo de menos. Una trama entretenida, dinámica, con algún giro un tanto extraño en alguna ocasión (por ejemplo, el desempeño de Liaem en el ejército rebelde, que no me quedó claro por qué se descubre de esa manera, o por qué se perdona la vida de los otros dos y cómo llegan a casa del ermitaño), pero desarrollada mediante unas imágenes increíbles. Se trata de una obra muy hermosa, no sólo por el grado de detalle en los paisajes, en las ciudades, en el interior de las casas, ni por la expresividad de los ratoncitos, sino por esas páginas en las que se narra la leyenda del Hacha Negra como si se leyera de un códice antiguo o las ilustraciones finales: hay una en la que Sadie (una guardiana) está avivando el fuego de una chimenea y el estudio de luces es increíble. Todo el tomo es un regalo para los ojos y sólo por eso ya merece la pena pagar los veinte euros.

La historia está dividida en cinco capítulos. Cada uno de ellos está encabezado por un texto sobre los guardianes y algún párrafo significativo sobre alguna obra relacionada con esta organización y su ética, lo cual siempre da entidad a la ficción que se está leyendo y por tanto es un detalle que a mí me gusta mucho. Para más inri, y aquí sí se ve Edad Media, hay un apéndice que narra cómo es la sociedad de los ratones y se describen los diferentes oficios de los habitantes de las ciudades: hay preciosas escenas de alfareros, molineros, panaderos, carpinteros y los diversos aperos que utilizan. Sin embargo, no sólo ética y antropología (¿ratonpología?) vive el hombre y a mí siempre me han gustado las escenas de lucha con espadas, así que éstas tampoco faltan en el desarrollo de la acción. Se trata de una historia bastante movidita.

¿La pega? Que Norma no debe haberle pagado a sus correctores, porque he encontrado tiempos compuestos en los que le falta la hache al verbo haber, Sadie es a veces macho (durante el segundo capítulo) y a veces hembra (al final, cuando Gwendolyn cuenta cuál va a ser el destino de sus guardianes), las vasijas adornadas están "gravadas" (será que, lógicamente, con el adorno cuestan más caras o pagan impuestos como artículos de lujo), algunos signos de interrogación están puestos al azar y algunas palabras se interrumpen de una forma totalmente anómala ("cor-red", he llegado a ver). Todo esto estropea el magnífico escenario en que se desarrollan estos diálogos tan pésimamente escritos, sin contar que la fuente escogida es muy sosa y a veces parece excesivamente grande para los bocadillos. Comprendo que los bocadillos son muy pequeñitos, pero la letra a veces se solapa con el borde de estos y parece metida con calzador. Para más inri, las comas se parecen sospechosamente a los puntos y, claro, si unimos una puntuación complicada a una ortografía horrenda, el resultado no es muy alentador.

En conclusión, es una pena lo que Norma ha hecho con este cómic, porque he disfrutado muchísimo hojeándolo pero me han estropeado la lectura. Aún así, quiero saber cómo pasarán el invierno los ratoncitos y probablemente vuelva a gastarme veinte euros en un tomo similar...

¿El siguiente dispendio de este estilo? Estoy esperando a que me traigan Midnight Nation, aunque esta vez se trata de una obra que leí hace mucho tiempo, en otro formato, y sólo quiero tener mi propio ejemplar para poder releerlo y ver si me sigue gustando tanto como la primera vez.

10.8.08

Leído por compromiso (III): Sexualmente

Introducción: por qué leí este libro
Confieso que esto, más que un compromiso, fue una coincidencia: vuelvo a trabajar para Orange, de nuevo en Atención al Canal (menos mal, no podría soportar trabajar de nuevo en Atención al Cliente, porque cuando alguien habla veintidós horas y reclama que su factura es muy alta el no poder contestar "Pues no haber hablado tanto, subnormal" genera bastante estrés) y he vuelto a coincidir con compañeras que ya más que compañeras son amigas. Tenemos muy buen trato y muy buen rollo y a pesar de lo rutinario del trabajo, los ordenadores lentos, las claves que caducan, los programas que no podemos usar porque o bien no hay claves o bien van demasiado lentos, etc, estos diez días que llevo siendo de nuevo alguien productivo para la sociedad han sido una delicia gracias al buen ambiente. Me lo paso bien en el trabajo y encima me pagan, lo cual es un gustazo.

Entre estas compañeras se encuentra una chica que no tiene pudor en contar sus experiencias sexuales mientras almorzamos. Yo no suelo tener mucho que contar al respecto, pero nunca me ha dado pudor o vergüenza hablar del tema; sin embargo, considero que si a los tres meses de relación ya vas sacando por ahí las esposas y las abrazaderas para los pezones, a los tres años tendrás que echar mano de las cuchillas de afeitar, los arneses y las cadenas para que no se enfríe la relación... No obstante, con esta amiga y sus historias nos hartamos de reír y por tanto no nos extraña que lleve en el bolso obras como Fanny Hill (que no terminé de leer, la verdad), Filosofía del tocador (con la cual me siento estafada, porque me habían dicho que era muy fuerte y por tanto creo que mi edición estaba censurada) o cualquier otra joya de la literatura erótica. Le gusta el género, a la chica (y, por lo que cuenta, no se corta en llevar a la práctica cualquier idea que pueda encontrar en esas novelas y que le llame la atención... Tiene más peligro que una caja de bombas).

Bien, hace un par de días me fui un par de horas antes al trabajo para almorzar con mis compañeras de turno partido y esta muchacha comentó que ya le habían devuelto el libro de Nuria Roca, que había estado circulando por toda la plataforma, de mano en mano. Yo ni siquiera sabía que Nuria Roca hubiera escrito un libro y, como siempre he visto a esta chica tan modosita y tan mona, no me esperaba que versase sobre sexo. Entonces mi compañera me dijo que, puesto que del trabajo se iba directamente a Santa Justa a coger el AVE (se iba de vacaciones) y toda la plataforma ha leído el libro excepto yo, que me lo quedase y se lo devolviera a su regreso, para que así ella no tuviese que pasearlo por España.

Yo he leído poca literatura erótica: empecé y abandoné Fanny Hill, porque el ejemplar que pasó por mi casa era de BookCrossing y estaba destinado a otra usuaria, de modo que tuve que pasarlo y no me dio tiempo a mediarlo siquiera; como ya indiqué, estoy convencida de que el ejemplar de Filosofía del tocador, del Marqués de Sade, que compré era una versión reducia o censurada, porque no me escandalizó en absoluto y ni siquiera le supe encontrar la vertiente pornográfica; y cuando leí la trilogía de La Bella Durmiente yo era demasiado inocente e inexperta como para encontrarle el chiste a lo que leía. Es más, tantos años después sigo siendo demasiado inocente e inexperta, porque sigo pensando que eso no era literatura erótica, sino pornografía pura debido a la crudeza con que se describe el acto sexual, sin contar que hay que él debe tenerla de un tamaño considerable y ambos deben ser muy, muy, muy flexibles para que lo ahí se cuenta sea factible. Sea como sea, no he cultivado demasiado este tipo de lecturas, así que no sabía qué iba a encontrar en este libro.

Sexualmente, de Nuria Roca
En primer lugar, decir que ni siquiera sabía que Nuria Roca tuviera un consulturio "sexymental" en el programa de radio de Pablo Motos. Como apenas veo la tele, ni escucho la radio, nunca me entero de las novedades editoriales, ni musicales, ni de las noticias, ni de nada, así que recordaba a Nuria Roca como una muchacha muy guapa que parecía muy dulce y que hacía años presentaba el Waku-waku y no sabía qué esperar de Sexualmente: si bien en la contraportada ponía que "si lo lees vas a entretenerte, soprenderte, divertirte y excitarte", mis compañeras lo resumen como "Es la tía contando cómo se folla todo lo que se le pone por delante". De modo que comencé la lectura sin tener mucha idea de por qué esta mujer publicaba este tipo de libro ni qué tipo de libro era exactamente.

El libro es rosa fucsia, delgadísimo (ciento ochenta y una páginas), con una letra enorme y sólo cincuenta y tres capítulos de apenas tres o cuatro páginas de extensión. Sólo su presentación ya anunciaba que estaba ante una frivolidad cualquiera para echar el rato y apenas comencé la lectura supe que era algo para leer y olvidar, a menos que cuando vuelva la dueña del libro queramos comentar algunas cosas para reírnos un rato. No es una novela, desde luego, y por más que la autora diga "Todo lo que cuento en este libro es completamente cierto, aunque no haya pasado", me da que incluye alguna que otra exageración. Aunque hoy en día se lleve mucho el estar liberado sexualmente y a los pobres que manifestamos poca actividad en ese campo se nos mire por encima del hombro, no creo que nadie admitiese alegremente en público que se follaba a su masajista sólo para que le diera cita cuando a ella le conviniese. O quizá yo esté anticuada y por eso no creo que alguien que en estos momentos pueda mantener una relación estable (o esté casada, que ya digo que no sé cómo estará Nuria Roca) cuente con tranquilidad que el escribir este libro le brindó la opción de tirarse a su editor. Pero supongo que lo mejor es empezar desde el principio:

Si algo hay que reconocerle a la autora es que admite dos cosas: una, que todo es lícito en el sexo siempre y cuando la persona que lo practique contigo consienta (es buenísimo el capítulo en que ella alaba el gusto de aquél que le dé a la dendrofilia, pero indica que no es lo que ella elegiría) y que por tanto "las guarrerías" no son tales cuando se disfrutan. Todo lo que cuenta es un alegato en pro del goce del propio cuerpo y sus posibilidades y deplora la mojigatería. En segundo lugar, también admite que ella no es nadie como para escribir un libro "serio", que no es sexóloga y que, dado que cada uno cuenta la feria según le va, ella no es quién para dar consejos a nadie. La frase "Espasa me propuso escribir un libro de sexo, aprovechando el éxito del Consultorio Sexymental que hacía en el programa matinal de Pablo Motos en M80, y expolotando que soy un personaje público, que ahora según parece es el principal reclamo para vender libros" me pareció de una sinceridad admirable. Por tanto, el libro está escrito desde dos supuestos, que cada uno cuenta la feria según le va y que ella es comunicadora, pero no escritora, y sabiendo esto es fácil imaginar lo que nos vamos a encontrar.

Como ya dije, Nuria Roca cuenta en cada capítulo alguna experiencia sexual: que si un trío fallido, que si intercambio de parejas, que si una experiencia lésbica, que si la primera vez, que si la infidelidad... Sobre el tema de la infidelidad vuelve varias veces, para insistir en que el sexo es algo físico que nada tiene que ver con el amor. También hace algún inciso para hablar de la monotonía que se instaura en la convivencia, de que a veces los medios son peores que la Inquisición a la hora de juzgar la vida y hábitos de los famosos, o de cómo la sexualidad varía según la edad. Pero, básicamente, toda la obra se puede resumir en lo que ya he dicho, que son batallitas que (en teoría) ha librado la autora.

Insisto en que es un libro de usar y tirar. Puede que a veces emplee esta misma expresión para libros de fantasía épica sin ninguna profundidad y que no me han dejado ninguna impresión duradera, pero éste en concreto es aún más fatuo y prescindible. Se agradece la carencia de pretensiones literarias y quizá moleste un poco que la autora hable de las mujeres cuyo físico envidia o de sus supuestos defectos, porque a la vista está que a la chica no le sobra ni un gramo y que es guapa, de modo que ese tipo de comentarios chirría un poco, pero dudo que dentro de un mes recuerde haber leído esto.

Sacado de El catalejo lacado

No tengo demasiadas ganas de meterme a analizar en profundidad la trilogía de la Materia Oscura, de Philip Pullman: él mismo reconoce que su trabajo bebe de sus lecturas y hay ideas en su obra que no son nuevas en absoluto, pero a cambio introduce tantos conceptos originales que la mera idea de la obra ya es maravillosa. Sin embargo, para mi gusto, le falla el ritmo narrativo, porque se ha tratado de una lectura que me ha emocionado en muy contadas ocasiones a pesar de la gran cantidad de acción que contiene. Yo soy así de rara y sólo me gusta lo que leo cuando puedo conectar de alguna manera con la historia y los personajes. Con la Materia Oscura he sido una espectadora ajena a los acontecimientos y eso supone demasiada frialdad como para sumarme a la legión de adoradores de esta obra.

No obstante, me quedo con un párrafo que describe bien lo ajenos que siento a veces determinados aspectos de mi propia vida:

"El amor era como China: sabías que existía, y debía de ser muy interesante, y algunas personas iban allí, pero yo no iría. No iría jamás en la vida a China, pero no importaba, porque podía visitar el resto del mundo."